Conferencista cristiano: Cuando mamá tiene

novio nuevo…

Por: Dra. Pepper Schwartz y Carolina Leal. Comentarios por: Dr. Edwin Lemuel Ortiz.

 

Si le pregunta a los hijos adultos si quieren que sus padres, divorciados o viudos, conozcan a una nueva pareja, la mayoría contestará "por supuesto; quiero que mamá (o papá) sea feliz".

 

No les crea con tanta facilidad. Los hijos son protectores de sus padres, no importa la edad que usted o ellos tengan.

 

Tienden a pensar que nadie es suficientemente bueno para mamá o papá, que la nueva persona no tiene buenas intenciones, o que la persona es un buscón, o despilfarradora-o o alguien que la separará de la familia. El asunto se vuelve todavía más delicado cuando el sexo entra en la ecuación: es difícil para los hijos imaginarse a sus padres como una pareja sexual, y mucho menos cuando la pareja en cuestión es otra persona.

 

Esto ultimo, es lo mas delicado porque es lo que mas impactara la salud espiritual y emocional del núcleo familiar original y de lo que pueda ser luego la nueva familia re-constituida.

 

Esta bien, eres divorciada, viuda o madre soltera ¡y de pronto llega un nuevo amor a tu vida! Algo maravilloso que te llenará de alegría.

 

Pero tienes hijos —igualmente pequeños que adolescentes— y no sabes cómo dar el frente a esta situación. Lo que no debes minimizar, ni pasar por alto.

 

Preguntas como: ¿Cuándo lo presentas? ¿Permitirás que el nuevo compañero duerma o no en tu casa? ¿Qué reglas seguirás para que todo vaya bien y a la vez hagas lo correcto?

 

Esto puede ser un problema muy delicado que depende de muchas cosas, aunque la más importante es el ejemplo que estarás dando a esos hijos.

 

Es vital determinar qué relación tienes con tus hijos. Y qué grado de sinceridad has usado con ellos.

 

Estrategias

 

Si eres una madre muy tradicional —y apenas les hablas de tus sentimientos— requiere que comiences a hacerlo poco a poco y en el momento preciso. Gánate una nueva confianza sin dejar de ser la mamá de siempre. Quizás puedes hablarles de que has conocido un hombre que te cae muy bien y con quien estás saliendo; hazlo cuando estén sentados para comer o dando un paseo familiar. Desdramatiza el momento. No les interrumpas si están estudiando o jugando con los amigos. Tacto y suavidad es lo mejor; todo muy claro y sincero y sin exagerar.

 

Si comienzan a llorar o a gritar (te va a sorprender lo variadas que son las reacciones al enterarse que mamá tiene novio) los abrazas, los besas, los haces sonreír, les demuestras tu enorme amor a ellos y les dices la verdad: "Ustedes son lo que más quiero en mi vida y eso jamás cambiará. Se los aseguro y se los prometo." Esa promesa los va a hacer sentir seguros de tu amor y eso es algo que necesitan sin importar su edad.

 

La naturalidad y la sinceridad es la clave, aunque recordando que eres su madre ¡y no una amiga que cuenta sus amores!

 

Tampoco olvides que —no importa la edad que tengan— los hijos siempre van a sentir celos y cierto temor cuando van a conocer otra persona que ha entrado en la vida de su madre. Es algo lógico y debemos comprenderlos poniéndonos en el lugar de ellos.

 

Por supuesto, usted no debe permitir que esos asuntos interfieran con su vida personal. Sin embargo, puede ser una buena idea conducir su relación de la manera en que cree la menor resistencia posible. Sugerencias:

 

1. Converse sobre el asunto. Aunque no haya alguien especial en su vida, hábleles a sus hijos adultos sobre sus razones para querer conocer a alguien. (Y si ya ha conocido a alguien especial, hábleles primero en general sobre las citas amorosas, antes de hablar sobre esa nueva persona). Transmita su necesidad de afecto, y de echar de menos el tener una pareja. Hasta puede sugerirle a sus hijos que, en ausencia de un esposo, quizás tendrá que depender mucho más de ellos; algo que en realidad no quisiera hacer.

 

2. Establezca las reglas del juego. Cuando comiencen sus citas románticas, mencione a sus hijos que probablemente usted cometerá errores. Podría recordarles con sutileza que ellos también cometieron bastantes errores, y que salir en citas románticas es un arte que usted tiene que volver a aprender. Dígales que no deberán suponer que cada persona que la visita es "el escogido", y exhórtelos a que no establezcan juicios sobre la persona demasiado rápido.

 

3. Organice una reunión casual. Cuando la relación se torne seria, presente a su nuevo novio o novia a su familia en pequeñas dosis y sin fanfarria. Salgan a la iglesia, el cine juntos, o coordine comidas familiares informales de vez en cuando. No presente a la nueva pareja durante viajes familiares o festividades importantes. Deje que sus hijos se acostumbren a la idea de que esta persona forma parte de su vida.

 

4. Prepare a su pareja. En anticipación de cualquier reunión familiar, dele a su pareja suficiente información sobre sus hijos para que así pueda tener temas de conversación con ellos. Asegúrese de hablarle sobre cualquier información que usted haya compartido con él o ella, que sea absolutamente privada y que no deba ser mencionada frente a sus hijos. Si hay asuntos delicados, como algún divorcio contencioso, o un hijo mayor desempleado, dígale a su invitado que esos temas no deberán discutirse. Recuerde, las primeras impresiones y conversaciones son importantes. Si su pareja considera los sentimientos de sus hijos, es más probable que sea recibido con una mente abierta, y que le den una oportunidad justa.

 

5. Converse nuevamente con sus hijos. Cuando la relación se torne seria, pídales a sus hijos que compartan con usted cualquier asunto que les preocupe. Si les preocupan los asuntos financieros, déjeles saber que usted tomará las medidas necesarias —como un acuerdo prematrimonial — para proteger su interés y el de sus hijos, así como el futuro de ellos. Si sus hijos se preocupan de que usted ya no estará tan comprometido con ellos como antes, recuérdeles que ellos son primero en su corazón, y que nadie podrá sustituirlos. Haga que se sientan seguros de su amor y de su preocupación por su bienestar luego de que usted no esté.

 

6. Hablen con sinceridad. Si usted se encuentra feliz en una relación, pero sus hijos están descontentos con ella, tenga una charla sincera y franca sobre lo que les preocupa. Si eso no funciona, considere una cita con un consejero familiar que pueda ayudarlos a manejar la situación. Pero, no importa lo que haga, no eluda a una persona con la que simpatice, ni descarte el salir en citas por completo, sólo porque a sus hijos les molesta. Usted tiene derecho a tener amor, sexo y compañía. Todo en su momento y bajo las condiciones morales y espirituales correctas. Tarde o temprano, sus hijos se acostumbrarán, y si usted está feliz, probablemente ellos también lo estén.

 

7. Evite el Yugo desigual- Versículo que más se cita es el del «yugo desigual»: «No os unáis en yugo desigual con los no creyentes. Porque ¿qué compañerismo tiene la rectitud con el desorden? ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? ¿Qué armonía hay entre Cristo y Belial? ¿Qué parte tiene el creyente con el no creyente?» (2 Cor. 6:14, 15).

 

Aunque el contexto no hable del matrimonio directamente, es aplicable el principio de la imposibilidad de comunión entre el creyente y el inconverso. El yugo era el aparato de madera que unía a los bueyes mientras tiraban del arado. En Deuteronomio, Dios dijo a los judíos que no araran con un buey y un asno a la vez. Se trataba de un «yugo desigual», doloroso para los animales e impráctico para el dueño. Otros estudiosos dicen que alude a una expresión militar que describe el acto de abandonar las filas.

 

La razón detrás del mandamiento de no unirse en yugo desigual la resume el siguiente autor: «La Biblia prohíbe el matrimonio mixto entre creyentes e inconversos porque no es posible desarrollar en forma plena la verdad de "una sola carne". No se puede unir el espíritu viviente del creyente y el espíritu muerto (sin Cristo) del inconverso. No hay ni habrá comunión espiritual...Por lo tanto, la comunicación se realiza solamente a nivel del "alma"».*

 

En un capítulo importante sobre las relaciones, 1 Corintios 7, Dios también advierte que la viuda es libre para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor. Evidentemente, los solteros también son libres para casarse con quienes quieran, con tal que sea en el Señor.

 

En la Biblia, Abigail (1 Samuel 25) y Tamar (Génesis 38), tuvieron novios nuevos después y le fue bien.

 

Toma todas las medidas de precaución que sean necesarias, ninguna medida de protección esta de mas.

 

 

 

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